Tenía unos 10 kilos de más. Tetas medianas, un culo algo plano, piernas un tanto flacas. 10 kilos de más en esa barriga. En realidad un cuerpo extraño. Pero esto fue hasta antes de verla de cerca y ya llamaba mi atención, porque claro, seguro tenía un corazón y una vagina como las demás chicas. Pero fue cuando la vi de cerca, tenía algo. Unos ojos hermosos, oscuros y profundos, como ver un hoyo negro que te tragaba. Creo que ese par de ojos eran ese algo.
Su nombre fue lo último que supe al conocerla. Empezamos conociéndonos con un más de 20 brindis, luego hundimos nuestras lenguas en nuestras bocas, agarré su trasero, ella me agarró el miembro y follamos, poco después, un par de veces en mi auto y me dijo su nombre. Entonces le dije:
-Antonio.
-Mucho gusto Antonio. -Dijo Mónica. Encontró mi mano reposando en la curva de su estomago y la estrechó con la suya.
-¿Sabes Mónica?, la vida no es tan mala al lado de una nena como tú, después todo esto. Me da por pensar que aun tengo algo a cambio de largos periodos de soledad.
-Antonio… -Dijo Mónica y aun estrechando mi mano, la puso en su vagina. -… pienso lo mismo.
Esta nena sabía lo que decía, parecía entenderme. Parecía gozar de mi compañía, de mi mano en su vagina. Metí mi mano en su vagina.
-Nena, ¿dónde haz estado todos estos 4 meses?